ALGUNOS FAMOSOS APOYAN A LÒPEZ OBRADOR, NI CON ELLOS REPUNTA….

Tìtulo tomado de nota de prensa.

Cuando escucho a Hèctor Bonilla hablar de la cara del “partido viejo”, me pregunto ¿serà que ese pobre idiota, no se ha visto en el espejo?

A mí no me gusta López Obrador. Me parece un hombre falso, oportunista, por demás soberbio y manipulador. Creo que su capacidad de liderazgo deriva de una enfermedad conocida como esquizofrenia. Las personas afectadas de ese mal, tienen mucha capacidad para mover a las masas. Máxime en el caso de aquéllas que forman parte de una clase media baja y por lo mismo adolecen de educación. Hitler era un gran líder, pero a su interior sufría muchísimo porque era víctima de complejos de persecución. Veía fantasmas por todas partes y de ahí su urgencia de formar una raza pura aria, al margen de la amenaza de tantas otras sociedades que cuestionaban sus intenciones expansionistas y absolutistas.

Se dice que de muy joven, López Obrador vivió la desgracia de matar a un hermano suyo. Eso no lo sé. Pero de ser así, supongo que de ahí derivaron los tantos miedos que ahora refleja: los complots, el “innombrable”, las  “Mafias en el Poder”, etc. Lo imagino a esa edad presionado y cuestionado por su propia familia, sociedad y autoridad. Debe haber sido muy duro para él y me causa tristeza. Lo malo de todo esto es que tantos problemas a su interior lo convirtieron seguramente en un ser agresivo, a la defensiva y seguramente con afanes de venganza. Su soberbia raya en el extremo. No sabe escuchar, es impositivo. Su falta de humildad y prepotencia, por lo mismo hace que los que los rodean solo sean gentes mediocres y sinvergüenzas. Las gentes que razonan temen acercarse a él.

No sabe perder. Es revanchista y pese a lo que sea, no se detiene a pensar que sus movimientos derivados de su rencor pueden llevar a muchos miles pobrecitos que lo siguen a caer en desgracia. Muchos taxistas, empleados de hoteles, de restaurantes, afanadoras, etc., perdieron sus trabajos cuando su capricho de bloquear El Zócalo, 5 de Mayo, Av. Juárez y Reforma. Creo que del total de personas que votaron por este hombre en el 2006, no más del treinta por ciento lo volverían a hacer. En mi opinión, el Señor López Obrador está perdido. Por supuesto que no alcanzará la presidencia. Pero después de eso, vendrá lo más duro para él: quedará inmerso en la soledad. Me temo que esa soledad, combinada con su soberbia lo llevará a extremos muy dramáticos. No me lo imagino a solas en su recámara por las noches observando un noticiero. Seguramente cada vez que observa la figura del presidente actual, sabiendo que a sesenta días de las elecciones del 2006 tenía a su favor una diferencia del 16 por ciento de la votación, por soberbio y engreído todo se vino en su contra ¡Cuánto le costó el “cállate chachalaca” o el no participar en uno de los debates. Pobre hombre. Quién sabe qué futuro le espere. Repito: envenenado por la soberbia y solo

 

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