HISTORIADORES vs. NOVELISTAS

Este día sin ser mi intensión molesté a quien considero un espléndido novelista mexicano. Si lee este blog sabe que me refiero a él,  espero acepte mis disculpas y aprovecho además para rendir una vez más homenaje a su obra. Sucedió que se exhibió como historiador lo cual me molestó. Traté de hacerselo ver argumentando que una cosa es la historia y otra una novela inspirada en la misma de la cual puede resultar válido dar entrada a la imaginación para jugar con ella.

Pasa en mi opinión que en el caso de México la historia oficial que nos imponen, esa sí es una fantasía derivada de intereses de los distintos sistemas que nos han gobernado preocupados porque los mexicanos vivamos inmersos en mentiras y maquillajes en torno a nuestro real devenir. A falta de EDUCACIÓN DE CALIDAD de lo cual pudiera resultar una auténtica conciencia de nacionalidad, un buen número de mexicanos se denotan confusos, derrotados, abulicos al punto de no creer ya en nada y mejor optan por el futbol.

Yo no soy historiador, soy economista, pero eso no me ha impedido rascarle a la historia de mí país, confrontando lo dicho por distintos historiadores o «historiadores» sin escrúpulos que han colaborado solo en favor de sus bolsillos acorde con las instrucciones de escribir  lo que finalmente implica manipuleo y engaño. También estoy cierto que la historia inicia su deformación a partir de que la misma se empieza a escribir. Muchos testigos de nuestros aconteceres han sido viscerales y por lo mismo poco objetivos lo cual resulta grave.

Pasaron muchos años para que me decidiera a escribir y publicar mi manuscrito «La Patria que No Rumbo al 2012″. Estoy consciente de que puedo haber incurrido en errores y por lo mismo con toda humildad haría cualquier corrección resultado de quien con buena fe me los señale.

Solo pido una cosa: estemos claros que al día de hoy nuestra patria no conoce la verdad, solo la verdad y nada más que la verdad. Seamos responsables, hagamos del lado el ego y tomemos consciencia de que nosotros, nuestros hijos, nietos y quizá hasta bisnietos no serán testigos todavía de los resultados de lo que insisto en llamar una auténtica infraestructura educativa. Lo urgente en arrancar ya en favor de próximas generaciones. Aportar según nuestros alcances, ayudar a recobrar el interés por saber que realmente sucedió y de ello tomar lecciones.

Twitter: @ap_penalosa

www.antoniopatriciopeñalosa.com

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