JUÁREZ (parte cinco)

JUÁREZ (parte cinco)

Tuve un padre muy relevante, sabio y por lo mismo sencillo, modesto y por demás generoso. De entre sus frases, vienen a cuenta dos que varias veces me planteó: “cuando hables mal de alguien, preocupate también por resaltar sus virtudes…” Otra “quien mal te quiere es aquel que más te ensalsa…” ¡Maldita, maldita historia oficial de México impuesta siempre acorde a las conveniencias norteamericanas, de los distintos sistemas que nos han gobernado y de la Iglesia! Igual reniego de una patria en la cual por falta de EDUCACIÓN DE CALIDAD y por lo mismo FALTA DE CONCIENCIA DE NACIÓN, muchos mexicanos se encuentran atrapados en la obscuridad, manipulados y por eso desinterasados. Terror me invade cuando no sé a ciencia ciencia en manos de quien o quienes quedará la tan repetida REFORMA EDUCATIVA ¿De un congreso constituido solo por protagonistas algunos menores de 30 años quienes pasaron por una escuela misma que no pasó por ellos? ¿Y qué de los auténticos expertos en la materia?

Juárez tuvo una gran virtud, su teson. No hay duda de que pocos sobre todo por su origen extremo de pobreza, llegan a encumbrarse. Además de cuna muy humilde, siempre inmerso en la soledad y sujeto del ir y venir del viento. Retó a las inclemencias de una vida ingrata hasta que su tío Bernardino se hizo cargo de él ¿Brillante? sí y por mucho ¿Estudioso? ni qué decir ¿Sobresaliente? como pocos. No cualquiera alcanza cimas que le permiten competir en materia de conocimientos eclesiásticos. Teología, Casuistica, Filosofía, Latín, etc., al punto de estar presto a ser consagrado sacerdote. Pocos también, luego de tanto tiempo sumidos en dichos estudios, de pronto con valor y decisión se rebelan luego de recapacitar, como en su caso, al estudiar a los enciclopedistas. Don Benito era hombre que se imponía retos y vaya que decidido. Otra cualidad más: supo escoger a una magnífica esposa quien fuera siempre su discreta compñera, Margarita Maza ¿Defectos de carácter? yo diría que en el benemérito resaltaron tres: la soberbia, el odio y la gula por el poder. De la primera derivó siempre su tozudez. No sabía ni estaba dispuesto a escuchar.

Flaco favor le hace a dicho personaje la historia oficial de nuestra nación. Tanto lo alaba y eleva que en la medida que su imagen real se aleja quienes de verdad desearan observarlo, por lo contrario, lo notan disperso, lejano y falso ¿Qué esperan los que se dicen historiadores al acreditarle frases como “el respeto al derecho ajéno es la paz”, cuando dicho pensamiento surgió de una obra escrita por un señor de nombre Benjamin Constant de Rebeque, teórico suizo del liberalismo a quien aparentemente Don Benito seguía con atención? ¿Qué aporta la historia oficial de México cuando en lugar de exhibir nuestro real devenir para tomar lección del mismo, inventa ídolos de barro que nos tienen sumidos en un fondo de ignorancia? Mi padre tenía razón: “desconfía de quien te ensalse”. Nuestra historia oficial adula para luego masacrar. Me duele, pero mejor aporto lo que a mi juicio es la verdad y de ahí tratar de mostrar a un hombre real en lugar de un ficticio superhombre.

Ejemplo de su terquedad y su soberbia, las tantas veces que Maximiliano lo invitó a sentarse a conversar mismas que el oaxaqueño siempre rechazó. De su sordera, cuando el austriaco le hacía saber que estaba de acuerdo con su pensamiento reflejado en las Leyes de Reforma y que por lo mismo apoyaba y aplicaba. Odio, porque no tuvo la humildad de dar paso a la propuesta que este último le hizo saber en el sentido de que luego de un plebicito, si el resultado era a su favor, él de inmediato tomaría el primer barco que lo regresara a Europa.

Más tembrano que tarde ambos personajes se enfrentarían a la muerte. Curioso e irónico, los dos arropados por el sufrimiento y la soledad.

Continuará.

@ap_penalosa
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