Lo que pudo haber sido

En la medida que me he venido adentrando en la Historia de México, muchas veces me he preguntado ¿porqué mejor no fue así? Me cuesta trabajo entender que eso que no fue, se puede rescatar y hacernos más valiosos si aceptamos el reto, entre otras cosas reconciliándonos con México y con nosotros mismos.

Yo adoro a mí país y llevaré en mis cenizas ese amor que tanto me despertó. No podría separarme de él, con todo y sus defectos incluyendo mis propias carencias que también lo han afectado. Debo reconocer y más me vale, que está muy incrustado a mí interior. No lo cambiaría por nada. Me ha causado muchas tristezas y frustraciones pero también me ha proporcionado las más grandes alegrías, afecto y oportunidades. Sería ruin de mí parte decirle olvídame porque voy a buscar un mejor sendero que me permita obtener lo que tú no supiste darme.

Conozco a mí nación a fondo. En ocasiones me desespera porque desearía verla en un mejor plano.  Saberla triunfadora, feliz, progresista, estable y satisfecha consigo misma. Pero muchas veces los seres humanos somos egoístas y con el pretexto de prosperar en otras partes porque según nosotros nuestra tierra ya se secó y terminò de dar, la dejamos de lado y olvidamos cuanto se preocupó por regalarnos, no obstante tantos sufrimientos por los que también ella ha atravesado. Sería un poco como el hijo que abandona a sus padres o el esposo o la esposa que prefieren abandonar lo que pudo haber sido,  sin consultar antes a su corazón. Deseo seguir haciendo mientras viva, algo por mí país y que a cambio esa patria me siga arropando.

 

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