Mèxico y sus cuaresmas a lo largo de su historia

 A Mèxico se le ha escogido muchas veces para representar al crucificado en los viernes santos. Ya si no lo eligen, hasta termina sintiéndose mal.

¿Serà que hemos aprendido a ser un poco masoquistas? A veces la Historia de Mèxico nos hace ver que asì es. Durante el virreinato nuestros antepasados durante màs de 300 años soportaron el yugo impuesto por la monarquía española por conducto de la Santa Inquisiciòn. Luego, en el tiempo de las intentonas independentistas que significaron casi once años, por seguir a la Guadalupana, analfabetos y fanáticos, portando su estandarte dos mesiánicos como lo fueron Hidalgo y Morelos, fueron muchas las desgracias que sufrió nuestra población significadas en sangre, màs miseria, odio entre esos mismos pobrecitos y muchas tragedias màs.

Arribò Iturbide y con èl la independencia, pero la clase burguesa se apropiò de ella, siguió menospreciando a los desamparados y hasta terminò asesinando a quien nos la puso en charola de plata. De Santa Anna huelgan comentarios. Amputò a nuestro territorio y ni siquiera se le aplicò anestesia. Luego llegó Juàrez y esclavo de su tozudez y su soberbia, no tuvo empacho, a cambio de perpetuarse en el poder, para poner en manos del cirujano norteamericano a nuestra patria, para que se nos cortaran màs miembros del cuerpo. No tuvo sensibilidad hacia un 90% de población católica y ferviente que le decía NO. Tampoco tuvo la caridad cristiana como para reconocer que Maximiliano, haciendo a un lado a Francia, se constituyò en un mexicano màs que estuvo dispuesto a dar su vida por esa patria suya que terminò por adorar ¿Què decir de otros tantos como Miramòn y Mejìa? Luego con Don Porfirio, si bien también como Juàrez, àvido de poder,  Mèxico prosperò, vivió en paz y se exhibió ante el extranjero como nación pujante. Don Porfirio terminò en el exilio y no pudo descansar en sus tierras oaxaqueñas. Nuevamente el desasosiego hasta 1938. Una “Revoluciòn Mexicana” que nunca fue màs que una oportunidad para asesinos y traidores. Mientras, la sangre que corrìa por las venas de nuestro territorio que se llamaba petróleo fue a parar a los almacenes norteamericanos, ingleses, holandeses, alemanes, etc. Arribò el presidente Càrdenas, el mejor de todos los presidentes de nuestra historia. Se recuperò nuestra dignidad y nuestro patrimonio, pero a partir de aquèl momento y principalmente en las últimas décadas, surgieron nuevas calamidades: pèsimos gobiernos a partir del año 2000, violencia, corrupción, falta de empleos y gran agotamiento de nuestros recursos ¿Qué seguirà pasando en Mèxico? Me temo que seguiremos en el mismo triste camino que recorriò el Redentor. Con sed de educación de calidad, urgido de agricultura y aglutinando en sus grandes ciudades a quienes antes eran campesinos y ahora viven en la miseria.

¿Y cuàntos mexicanos toman lección de esto? Muy pocos. Ahora las circunstancias ya no dan paso a los verdaderos valores. Brillan por su ausencia la gratitud, el verdadero amor con todo y los sacrificios que ello implica. Muchos seres prefieren ser solitarios y no están dispuestos por su egoìsmo a dar el calor que tantos requieren y anhelan a cambio de dar todo de su parte. Por eso Mèxico, hoy es un país frìo y creo que està cada vez màs solo.

 

 

 

 

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