¿REVOLUCIÓN MEXICANA?

Yo entiendo por “revolución” un cambio que haga evolucionar una estructura a nivel nación respecto de un pasado inmediato con efectos mejores en lo social, económico, político, etc. Generalmente conlleva a acciones radicales, pero ¿condición…? CONCIENCIA.

En México en las épocas porfirista y maderista se adolecía de una idea clara en sus habitantes en relacón a lo que significa conciencia de nacionalidad. Imposible que un pueblo 90 por ciento analfabeta supiera qué objetivos alcanzar cuando además era sujeto de gran miseria y por lo mismo de ignorancia. En esas épocas la burguesía y la Iglesia, como un poco también ahora, actuaban como determinantes de un ritmo a seguir a sabiendas que quienes lo hacían estaban ciegos.

Don Porfirio a su capacidad reestableció el orden en México aunque debemos reconocer de manera marginal. Hizo grandes esfuerzos por devolver a la nación una paz que era urgente e indispensable. Generó muchas y nuevas fuentes de trabajo, impulsó nuestra imagen al exterior como país camino a la civilización, atrajo con eso inversiones que dieron por resultado el inicio de un desarrollo antes jamás imaginado ¿Qué fue dictador? si. ¿Arbitrario? también y no le quedaba más remedio. Su estancia fue directamente proporcional al gusto de la mayoría de sus gobernados. Los pensantes suspiraban “que nos dure muchos años”. Los siempre pobrecitos solo observaban, se resignaban pero por lo menos comían a sabiendas que más masacres ya no los involucrarían como había venido sucediendo desde la época en que Hidalgo se lanzó a su búsqueda inútil de nuestra independencia. Entre este último y hasta Juárez México por muchos años vivió en medio de un infierno  que a ricos y pobres demolió.

Un día apareció un hombre de origen acomodado, educado, con aparentes ideas avanzadas que le hacían preveer que la dictadura porfirista era plato ya echado a perder y que eso bien le daba la oportunidad para imponer una nueva alternativa de alimento más sabroso y nutritivo. Quizá él ya lo había probado solo que no lo sabía cocinar. Se llamaba Francisco I. Madero. Igual, como todo ser humano con defectos y cualidades. Pero ni duda cabe que los primeros él mismo no los había concientizado o bien no los supo tomar en cuenta como para medir su real capacidad de acción. Sobra hablar de Don Francisco. Su final se llamó fracaso, desilusión, sorpresas inesperadas y finalmente una muerte cruel, despiadada. A mi juicio al momento de fallecer, en ese mismo concluyó un movimiento que luego se convirtió hasta la época del General Lázaro Cárdenas en herramienta de oportunistas que pretendieron hacer sentir que la Revolución Méxicana había iniciado. Falso, nunca hubiéron condiciones para que dicha “revolución” avanzara. Eso no quiere decir que a lo largo del proceso no brillaron esos sí revolucionarios convencidos pero que distaban mucho de formar parte de un grupo que solo reflejó oportunismo, traición, asesinatos y ansias de poder. En la época porfirista existió un revolucionario: Aquiles Serdan. Luego otros como los Flores Magón y Vasconcelos. No niego el honesto esfuerzo de Venustiano Carranza quien sin sentirse revolucionario dio a la luz una Constitución que aún ahora parchada persiste ¿Pero cuántos más verdaderos líderes con convicciones y conocimientos de lo que significa el témino revolución? Me temo que muy pocos pero además en todo momento descalificados ¿Por qué? muy sencillo, simple y sencillamente porque estorbaban a la avidez de los que con el pretexto de pretender exhibirse como  próceres nacionalistas hicieron que México cayera nuevamente en la debacle. Misma de la cual ahora mismo no hemos salido en su totalidad.

México a esta fecha no está capaz para una auténtica revolución. No están dadas las condiciones. Carecemos de EDUCACIÓN que nos haga pensantes, con vocación e imaginativos. La que se nos ha dado al gusto y conveniencia del sistema tiene a la mayoría de los mexicanos sumidos en la dejadez, la abulia y solo esperando el beneficio del corto plazo. No se conoce el coraje que signifique el sacrificio en bien de futuras generaciones. El mismo campo, pretexto de los que se decían revolucionarios está abandonado, improductivo. Las tierras ejidales según cada presidente en turno  han pasado de mano en mano y mientras, caciques actuales quizá descendientes del mismo Zapata hacen pandilla con quienes les siguen para solamente buscar beneficios personales.

Seamos claros, la “Revolución Mexicana” solo ha sido herramienta para que los políticos con la ayuda de ella vomiten demagogia.

No hubo revolución y si algún día aspiran los mexicanos a llevarla a cabo tendrán mucho que aprender y al mismo tiempo sentir.

A horas antes de salir Don Porfirio de México para refugiarse en el exilio, comentó con el petrolero inglés dueño de la compañía “El Aguila”: “ya soltaron a la fieras, ahora a ver quién estará capaz para hacer que regresen a su jaula…” Lo dejo a la reflexión.

twitter: @ap_penalosa

www.antoniopatriciopeñalosa.com

 

 

 

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